
No sé cómo empezar algo que tiene, por la naturaleza de su creador, fecha de caducidad. Así pues, evadiendo toda originalidad y pasando de largo ese primer momento en el que el bloggero se para a pensar cómo atraer la atención del prójimo, empiezo.
Con esta entrada simplemente quiero llamar la atención sobre un proyecto del que estoy formando parte y que, por sus posibilidades, no debe caer en el olvido y la incompetencia. Un proyecto que ayuda a personas que en su día no fueron propietarios de su vida o, por decirlo más suavemente, de sus posibilidades. Gente que por motivos extraños a su deseo tuvieron que dejar su formación (trabajo prematuro, problemas personales, emigración, incluso falta de interés e inconsciencia). Me estoy refiriendo, como bien se deduce, a la Educación a Distancia. Les explico.
Este sistema de educación se basa en la enseñanza on-line tanto de la ESO como del Bachillerato , es decir, el alumno en su casa con su ordenador, el profesor disponible para cualquier duda o necesidad, y una plataforma virtual en la que está todo el temario necesario, los foros para consultar (y sí, para zanganear un rato) cualquier duda, las aplicaciones necesarias, los servicios de mensajería entre alumnos y profesores... El único acto "físico" necesario es el del examen trimestral. El resto se evalúa mediante tareas realizadas a través del ordenador.
Como también se puede pensar, este sistema educativo tiene alicientes para muchas más personas: gente que no puede compaginar su trabajo con un estricto horario diario en un instituto corriente y moliente, personas en situaciones especiales (véase deportistas, músicos...). Tal caso es el mío. Servidor, que está superando ciertas barreras relacionadas con la vergüenza al escribir esto (que aunque público, será leído por 3 gatos mal contados), está actualmente jugando a dos bandas: el harto necesario título de bachiller (no solo a efectos burocráticos, sino a efectos meníngeos) y el mundo musical, a cada cual más absorvente.
Con solo 17 años (bueno, la verdad es que precisamente barbilampiño ya no soy) tengo que organizar mi día a día de una forma espero no permanente por su alta rigurosidad y su baja permisividad con el ocio. Sin embargo, supongo que opositores a altos cargos funcionariales están más apurados que una persona a la que siempre se le entra con un "Ah, ¿piano? Pero... ¿qué es lo que estudias aparte?", fruto de la falsa idea de que somos espíritus puros que no tienen problemas (desde los más profanos como la tendinitis a los más espirituales e incluso metafísicos, como las depresiones) y que simplemente se sientan dentro de una orquesta sin NINGÚN tipo de trabajo previo y... ¡a tocar! ¡Qué bien lo pasamos! ¡Qué afortunados!
Afortunado es el que trabaja en lo que le apasiona.
PD: he dicho.
¡Ánimo Juan!
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